¿Qué es la oración Crística?
¿Qué es la oración Crística?
La Oración es un medio para dialogar con nuestro Dios y Señor JesusCristo, y es una de las herramientas más poderosas que el Hombre de Fe posee para comunicarse con Dios. Es un ejercicio de diálogo y relación con Cristo. La Oración es un estado místico, es un estado de unión con Cristo Vivo.
El rezo no siempre es oración, sobre todo si se repite en forma fría, sin amor, sin convicción y sin entender la profundidad de lo que se expresa. Para orar es necesario: La palabra; el silencio para escuchar la inducción del Espíritu; la respiración; la armonía con el cuerpo (limpieza, alimentación equilibrada, ejercicios de relajación, tasteo del cuerpo energético, etc.); la limpieza de la mente (arrepentimiento y perdón, revisión crítica, aceptación, expresión interior de la fe); la purificación psíquica (Alma), donde todo vestigio contrario a la voluntad de Dios es desechado, y finalmente, la conciencia de ser ante todo y antes que nada seres espirituales; todo eso, en su conjunto, es imprescindible para entrar en el Templo interior de la Oración.
La Oración del Ser que se eleva a Dios, es siempre un Estado Espiritual, es decir: sin intenciones turbias, ni para cosas que no sean correctas y buenas, con apertura y con buena disponibilidad hacia la Voluntad de Dios. No debe forzarse ni hacer formal las palabras que dirigimos a Dios, sino que debemos ir con verdad, con suma sinceridad de lo que nos vive ante nuestro Señor, sin guardar nada. Debe ser una conversación sincera, un diálogo abierto con JesúsCristo.
Cristo nos entrega una clave precisa, simple y poderosa: si dos o más se ponen de acuerdo, afianzados por la fe, en nombre de Cristo y piden ayuda al Padre para la obra en la Tierra... les será concedido.
¿Por qué y para qué debemos
orar?
Porque es la única forma de mantenernos puros y cerca de Dios en este mundo; ya que es el arma que posee todo Ser Espiritual para su caminar. Lo hacemos para agradecer, para pedir a Dios, para alabarlo y declarar nuestra Fe en el Reino Trino. De esa forma iremos iniciando una Relación Personal con JesúsCristo, que es nuestro guía y Camino al Padre. Esto hará que nuestro espíritu este siempre elevado y receptivo a la inducción de Cristo en nuestra persona. Agradecemos por todas las dadivas de nuestra vida, por el bien que Dios nos entrega, por los hechos buenos y malos de la vida que nos engrandecen, por nuestros hijos y familia, por tener a Cristo vivo en nosotros, por un nuevo día, por nuestro trabajo, por nuestro camino, por el alimento y la salud, por su protección, por nuestro hogar, por la naturaleza, por quitarnos un mal o alejarnos de mala gente, etc. Agradecemos a Dios porque asumimos que de Él proviene todo. Pedimos sabiduría, inteligencia, buena decisión, Fe, valentía, coraje, no caer en tentación, fuerzas en la batalla, virtudes, perdón, paz, consuelo, refugio, ayuda, Espíritu, intervención del Reino con confianza, lucidez, etc. Pedimos a Dios, porque asumimos que sólo de Él dependemos. Alabamos la grandeza de Dios, su Amor, su creación, el Plan, su misericordia, la Vida, la bondad, al Reino de los Cielos, al Cristo Vivo, a la victoria sobre la muerte y el pecado, a Dios en nosotros, que está por sobre todas las cosas, porque gobierna todo, etc. Alabamos a Dios, porque nunca olvidamos que gracias a Él existimos. Oramos para nuestro encuentro personal con Cristo.
Cristo vive con su potencia en la soledad de la oración del que tiene fe. Para el discernimiento espiritual de evangelios. Para liberarnos de la aberración, y vivir en el Espíritu. Para mantener la percepción del Espíritu activo. Como acto de vida y comunión diaria. Para que al Orar a Cristo recibamos de su Guía, de su Sabiduría y Poder. Como puerta para entrar al Perdón. (La Oración, la Meditación y la Contemplación permitirán sanar las heridas para luego alzar la misericordia del Espíritu y así perdonar). Como fuente de poder, para envolver a otros, para Orar por el espíritu encarcelado. Como vía para elevar el alma. Como medio para fortalecer la Fe. La fe es fuerza, vitalidad, poder espiritual, convicción, inteligencia, discernimiento, visión divina, ausencia de miedo, paz interior, solidez de valores, libertad ante el mundo y desapego de las cosas del mundo, principios nítidos -los principios Crísticos- acciones coherentes con la Voluntad del Padre.
¿Cómo orar?
Debemos tener un lugar tranquilo y apartado del ruido y agitación diaria (altar). Tener una vela encendida que representa la presencia del Espíritu. Una imagen o un símbolo de Cristo que es un medio que nos ayuda a sentir y vivir Su presencia Divina, con la claridad que el objeto NO es Dios. No utilizamos la cruz con el Cristo crucificado pues para nosotros Él es un Dios Vivo, y el pago en la cruz ya fue consumado. Un incienso purifica con su aroma el ambiente donde nos encontramos. Hacerlo en horarios de tranquilidad. Aquietar nuestro cuerpo, alma y mente. Nos arrodillamos como señal de humildad, y acto de vencernos a nosotros mismos. Elevamos nuestras manos juntas o separadas para estar receptivos a Cristo. Inclinamos nuestra cabeza. Siempre nos dirigiremos a Dios Padre Creador a través de JesúsCristo como único intermediario válido y real, el único con autoridad para presentarnos ante el Padre Celestial. Usaremos un lenguaje de respeto, sincero y siempre recordando que estamos dirigiéndonos a Dios. Cerraremos la Oración en nombre de Cristo, declarando nuestra Fe en el Reino y nuestra disponibilidad para aceptar la Voluntad del Padre Dios.


Comentarios
Publicar un comentario