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La
Tribulación es un Tiempo objetivo anunciado por Cristo en Jesús. Mucho se
especula sobre este lapso de cambios, pero las escrituras son claras al
respecto: se transitará por la Tribulación para después entrar en los Hechos de
la Segunda Venida de Cristo… ahora en su calidad Divina y nunca más en
cuerpo de hombre.
El evangelio de Mateo expone con nítido orden el testimonio de Cristo sobre estos tiempos: sus características, las advertencias, pero también la salida, la respuesta para quienes reconocen y asumen a Cristo como a su Dios y Salvador.
Basta con dar
un vistazo a las noticias nacionales e internacionales para darse cuenta y
constatar que los hechos que están en desarrollo han tomado una dirección
peligrosa que oprime y encierra a las personas en una realidad que pareciera no
tener salida.
Que la
confrontación y los aires de guerra no están lejos de nosotros. En cada
continente existe al menos una amenaza concreta de violencia y agresión abierta
y sin tapujos.
El cambio
climático -que muchos niegan- es la causa de un sinnúmero de consecuencias que
constatamos hoy: contaminación del aire, de las aguas marinas y de las
aguas de consumo… residuos tóxicos que envenenan la tierra de cultivo… entre
otros. La agudización en la alteración de los ecosistemas traerá más hambre,
enfermedad y miseria a la humanidad.
La crisis de
credibilidad en las instituciones ha dejado huérfanos a los que buscaban alero
en la ‘seguridad’ que el sistema mundano ofrecía, y que ahora cae y muestra su
evidente mentira.
Lo
anteriormente descrito son hechos “objetivos”, “medibles” y “comprobables” …
que ya no sólo se ven por los medios de comunicación, sino que alcanza al día a
día de todos quienes quieran ver y oír.
Cabe la
demanda: ¿Cómo hace aquel, aquella, que no es indiferente a esta realidad?
¿Qué pasa con
esa persona que se identifica con el Bien, con la coherencia de fe, y que es
respetuoso de sus valores pero se ve impedido, impotente o confundido, y no
sabe cómo administrarse ante la amenaza a su opción por el Bien y la Paz?
¿De qué
manera se podría transitar en medio del caos, la inestabilidad y la violencia
sin ceder ante la maldad?
¿Tiene el
Hombre de Fe y de Bien el poder para hacer contrapeso a las condiciones de este
Tiempo? Y si es así ¿cómo lo haría?
¿Existe algo
en el Hombre que le dé guía y claridad en este trance?
¡Cristo en su mensaje nos entrega la salida!:
“y por
haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que
persevere hasta el fin será salvo”. (Mateo 24:12-13).
Es decir, si
la maldad abunda, pero aquel que opta por el Bien no cesa en su fe y
bondad, perfeccionándose en el Bien…entonces podemos vencer al Mal y la
violencia.
El Bien no es
lo que comúnmente se entiende como ser buena persona, sino que es
la opción por la” Virtud” como principio para discernir
la acción; la “Coherencia de Fe” como el modo de relacionarse con
Cristo; y la “Sabiduría” como la herramienta que permite
transitar por medio del caos, la mentira y la violencia… sin caer en el juego
de la maldad y de la ilusión mundana.
Tales
elementos se adquieren por Oración, Meditación y Disciplina
Espiritual.
Sabemos, por
revelación de Cristo, que desde los Hechos de Salvación el Hombre ha
recibido La Gracia del Espíritu. Es decir: que desde los Hechos de
Cristo poseemos una chispa del Padre Creador en nosotros para que por ese
Espíritu pongamos por obra la Voluntad que Cristo guía, conduce y nos devela.
Que este
Espíritu es una pequeña porción del Padre habitando en Nosotros. Y
justamente el “Espíritu es aquel elemento divino sobre el cual nos
anclaremos para perseverar y ser conducidos por la ruta del BIEN”.
Que de este
Espíritu emana una fuerza que se manifiesta en certezas, y convicción: a
eso llamamos “Fe”. No la creencia, no el estar de acuerdo. No. La
“Fe” que se transforma en una forma de vivir, de mirar y de decidir. La
Fe que podemos convertir en Poder por unidad con el Magisterio del Espíritu
Santo.
“El
Espíritu y la Fe puesta por acción en oposición al caos, la inseguridad y la
mentira, es la respuesta espiritual, y puerta de salida a este tiempo de crisis”.
Le hablamos a todos los hombres y mujeres que tienen la convicción de que la Fe es el medio por el cual se puede abordar este tiempo de Tribulación sin trasgredir el Bien y la Bondad.
A quienes
anhelan sostener un vínculo real y directo con Cristo.
Le hablamos a
aquel, a aquella, que confía en que esta realidad objetiva llamada “Tiempo
de Tribulación”, es la oportunidad para optar por el Bien, tomando en sus
propias manos la responsabilidad personal de nutrir su Fe y dar sus primeros
pasos en el Camino Espiritual que Cristo nos ha legado.
¡Detente…reflexiona…
porque este mensaje es para ti!
La realidad del “Tiempo de Tribulación” exige:
ser
nutridos en la Fe;
adquirir
Virtudes;
obtener
el Poder de la Oración,
entrar
en la Meditación del Espíritu Santo,
relacionarse
con el Cristo Vivo
Es para este logro que ofrecemos compartir nuestra experiencia, enseñanza y conducción:
“El
Espíritu es el Faro que iluminará tu Senda”
¡Intégrate!
a los Círculos Crísticos!


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